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Niños con E.I.I.

Aunque no es habitual, y el porcentaje de casos es muy bajo, puede ocurrir que la Enfermedad Inflamatoria Intestinal aparezca durante la niñez. Cuando en un niño se presenta la E.I.I. lo lógico es que en los padres aparezcan una serie de temores, y que sean muchas las custiones a las que busquen respuesta.

  • ¿Puede afectar al crecimiento del niño la E.I.I.?

    La respuesta es sí. El porcentaje de niños con fracaso del crecimiento es de entre un 20% y 30% en los que padecen Enfermedad de Crohn y de un 10 % en los que padecen colitis ulcerosa, en  este último caso el hipocrecimiento suele ser ocasionado por el consumo prolongado y a dosis altas de corticoides.

    En la Enfermedad de Crohn las causas de la disminución del crecimiento son multifactoriales porque están involucrados una malnutrición crónica, la administración de corticoides y los efectos que producen las citoquinas proinflamatorias (sustancias que favorecen la inflamación) liberadas en la pared intestinal y que afectan al metabolismo óseo.

    Por todo lo anterior es muy importante que el niño cumpla estrictamente su tratamiento para lograr el control de la enfermedad.
  • ¿Puede un niño con E.I.I comer de todo?

    En términos generales se puede comer de todo, aunque no se recomienda el consumo de fibra.  Además se deben evitar los lacteos cuando exista una intolerancia a la lactosa (el azúcar de la leche) que produce síntomas como la diarrea, el dolor abdominal, la distensión abdominal o el exceso de gases, etc. o cuando existe un brote de la enfermedad, que entonces hay que tener cuidado con un aporte excesivo porque puede tener un efecto nocivo sobre las paredes del colon inflamado.

    Además, es muy importante que la ingesta alimentaria sea la adecuada, tanto en lo referente a los aportes calóricos como de proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas y minerales. El cumplimiento de las recomendaciones del especialista y la no exclusión de alimentos en la dieta sin la constancia médica de posibles efectos adversos, son de gran interés.
     
  • ¿Puede hacer mi hijo una vida normal?

    Este hecho va a depender de la severidad de la afectación, de la actividad de la enfermedad y del estado emocional del niño al comienzo de la misma o en los brotes. El quehacer diario puede verse mermado por momentos de ansiedad y estados depresivos, por lo tanto, es importante el apoyo del entorno familiar y la ayuda de profesionales de salud mental cuando surja esta problemática. El niño debe ser conocedor de su enfermedad. Sin exageraciones, y en la medida que lo demande, puede hacer una vida casi normal, con actividad deportiva incluida, siempre que no haya razones puntuales que lo contraindiquen.

    También ayuda a la práctica de una vida normal, el que en su colegio sus profesores conozcan la enfermedad que padece, para que cuando necesite pedir ayuda en el caso de que sea necesaria, pueda hacerlo con total confinaza, para que sepan que sus ausencias son justificadas y puedan brindarle toda la ayuda académica que precise en todos sus aspectos, consiguiendo así que su rendimiento escolar se vea mermado lo menos posible. Racionalizar los tratamientos para que tengan la menor repercusión en el día a día también influye positivamente en este cometido.
     
  • ¿Cómo puedo ayudarle?

    - Procura conservar la calma, deja que sea él quien exprese lo que le ocurre; luego tú podrás optar por buscar ayuda del médico.
    - Ayúdale a elevar su autoestima, es decir, el concepto que él tiene de sí mismo. Esto lo puedes hacer dándole más confianza, valorando todo lo que hace bien. Una autoestima alta es fundamental para aceptar los contratiempos que la vida nos pone en nuestro camino, y éste es uno de ellos.
    - Trata de quitar importancia a sus responsabilidades cuando se encuentre mal, hazle ver que todo es insignificante y que lo único que importa ahora es su salud. Cuando se encuentre mejor ya pensará lo que puede hacer.
     
  • Es importante que pienses que:

    - Tu hijo debe aprender a cuidarse, y poco a poco se encontrará mejor.
    - Esta enfermedad, como otras que son crónicas, asustan por ser para siempre, pero gracias a los tratamientos que hoy existen tu hijo podrá hacer una vida casi normal.
    - Cada enfermo es diferente en cuanto a la dieta: poco a poco el mismo irá dándose cuenta de cuáles son los alimentos que mejor le sientan y aquellos que no debe tomar.
    - Es bueno que en la medida de lo posible elimine el estrés, por eso tener exceso de actividades cuando uno tiene esta dolencia no es favorable, sobre todo cuando en ellas hay competitividad. Precisamente por esto son buenas las terapias que hacen relajarse y pensar en otras cosas.
     
  • Finalmente, debes saber que:

    - Es básico que aceptes que tu hijo tiene una enfermedad crónica.
    - Él va a aprender a convivir con ella.
    - Cuando te diga que se encuentra mal es porque realmente lo está, recuerda que la Enfermedad Inflamatoria Intestinal apenas tiene signos externos que hagan pensar que alguien no se encuentra bien.
    - Tu papel aquí es apoyarle, sabiendo de antemano que no va a dejar de ser feliz por ello y llevará una vida normal.

 

II Campamento para niños con EII

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